viernes, 3 de julio de 2020

BOOK FOR CHILDREN/LIBRO INFANTIL

As I have mentioned before, the instructor must not necessarily master the mother tongue of the participants, therefore the “ideal” instructor in this Direct Approach must be a native speaker or almost possess the linguistic ability of a native speaker. Additionally, the activities must be perfectly programmed in the textbook being used, given that each dialogue, anecdote, or sequence must be supported by images that somehow relate to the dialogue, for the objective is that the participant become able to make his/her translations based upon the images that each dialogue represents.
The Direct Model is still in use in many schools where the instructor’s ability to teach has the least importance. As long as he is a native speaker, with the Direct Approach, he can become a “good instructor.” In other words, it does not matter that the instructor does not have a clue about learning processes, motivation, pedagogy, etc., because the only thing he has to do is to follow the textbook designed for the school that has published it and to function in the course following the pre-established “plan.” According to this, explanations are not necessary, for the participant will interpret anything from the pictures. This, beside being false due to its terrible results, is a way to make the participants feel ridiculous and ashamed of themselves when they confront situations in which the cartoons presented look more like a text for children in a day care institution than for a normal adult attempting to learn a new language. In my experience, and based upon testimonies of many of the participants with whom I have worked, one of the reasons for which they left such language courses is that they felt “children” again. The didactic material presented had all the appearance of a book for children. This was not at all motivating.
Como he mencionado antes, el instructor no debe necesariamente dominar la lengua vernácula de los participantes, por lo que el instructor “ideal” en éste enfoque Directo debe ser un nativo o poseer una habilidad lingüística casi como la de una nativo. Y las actividades deben ser perfectamente programadas en el libro de texto que se utiliza, ya que cada diálogo, anécdota o secuencia debe ir acompañado por imágenes que se relacionan de alguna manera con el diálogo, pues la finalidad es que el participante pueda realizar sus traducciones basado en las imágenes que cada diálogo representa.
El Modelo Directo se sigue usando en muchas escuelas donde la capacidad de enseñanza del instructor es lo de menos. Con tal de que sea un hablante nativo, puede ser un “buen instructor” con el enfoque Directo. Es decir, no importa que el instructor en cuestión no tenga ni la menor idea sobre procesos de aprendizaje, sobre motivación, sobre pedagogía, etc., pues lo único que debe hacer es seguir el libro de texto diseñado por la escuela que lo ha publicado y funcionar todo el curso siguiendo el “plan” preestablecido. La explicaciones, según esto, no son necesarias, pues el participante va interpretando todo de los dibujos. Esto, además de ser falso, debido a los pésimo resultados que da, es una forma de hacer que los participantes se sientan ridículos y avergonzados de sí mismos al verse en situaciones en las que los dibujitos reflejados parecen más un texto para niños de un jardín infantil que para un adulto normal intentando aprender un idioma nuevo. En mi experiencia y por los testimonios de muchos de los participantes con los que he trabajado, una de las razones por las que dejan de acudir a tales cursos de idiomas es la sensación de sentirse “niño” nuevamente. El material didáctico presentado tiene toda la apariencia de un libro infantil. Esto, de motivante no tiene absolutamente nada.

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